TB‑500 representa el fragmento activo N-terminal de la timosina beta‑4, específicamente la secuencia de heptapéptidos Ac‑LKKTETQ[1][2]. Esta región es responsable de las propiedades de unión a la actina y migración celular de la molécula completa de timosina. Los estudios preclínicos demuestran que TB‑500 promueve la angiogénesis, acelera la cicatrización de heridas y apoya la regeneración de tejidos al regular positivamente la motilidad celular y la formación de vasos sanguíneos[5][6]. La investigación en modelos animales muestra una mayor deposición de colágeno y un tiempo de curación reducido en sitios de lesión tratados con fragmentos de timosina[11]. Estudios metabólicos recientes sugieren que TB‑500 puede actuar como un profármaco, dividiéndose en un metabolito pentapéptido activo que impulsa la actividad biológica[12].