Neuroxelin está diseñado para intervenir en la cascada de lesiones cerebrales a través de múltiples mecanismos. Puede atenuar la muerte neuronal excitotóxica al interrumpir las vías de señalización del receptor NMDA, similar al nerinetide (NA-1), que interfiere con las interacciones de la proteína PSD-95. Además, los péptidos de la clase Neuroxelin pueden reducir la neuroinflamación al downregular la activación microglial y la liberación de citoquinas, como se demuestra en estudios de péptidos miméticos de apoE como el CN-105. El péptido también puede proporcionar soporte neurotrófico promoviendo la reparación sináptica y la neurogénesis, apoyando la supervivencia neuronal y la reparación vascular tras lesiones cerebrales agudas.