MGF se genera a través del empalme alternativo del gen IGF‑1 en respuesta a la carga mecánica o lesión tisular. El péptido resultante contiene un dominio E terminal C único que lo distingue del IGF‑1 sistémico. La investigación preclínica demuestra que MGF activa células satélites (células madre musculares), promueve la proliferación de osteoblastos y apoya la neurogénesis. Estos efectos parecen ser localizados y transitorios, lo que sugiere que MGF actúa principalmente como una señal de reparación específica del tejido en lugar de un factor de crecimiento sistémico.